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Me gustaría empezar este primer artículo con una cita:
«Lo que no beneficia a la colmena, tampoco beneficia a la abeja.»
Marco Aurelio — Meditaciones, VI, 54
Da que pensar… Esta reflexión de Marco Aurelio, emperador romano y filósofo estoico resume bastante bien mi manera de entender una Micro Family Office. La colmena sería la familia y cada abeja, cada uno de sus miembros. No significa que cada persona deba sacrificarse por el patrimonio familiar. Al contrario: el patrimonio debe estar al servicio de la familia, ayudarla a vivir mejor, disfrutar, tener seguridad y, si así se desea, transmitir un legado a la siguiente generación.
El origen de este blog
Entonces, ¿por qué nace una Micro Family Office (MicroFO)? ¿Y por qué escribir este blog? He decidido compartir mi experiencia en la gestión de un pequeño patrimonio familiar a partir de una situación que se planteó en mi propia familia y que creo que puede ser común a muchas otras.
En nuestro caso, todo empezó por una cuestión sucesoria y por la carga fiscal —el Impuesto sobre Sucesiones— que tarde o temprano tendríamos que afrontar. Ese fue el detonante que nos hizo ver que la planificación del patrimonio y de su futuro no podía demorarse más. A partir de ahí surgieron muchas preguntas: ¿cómo prepararnos?, ¿cómo generar la liquidez necesaria?, ¿cómo ordenar y proteger el patrimonio desde el punto de vista fiscal y jurídico?, ¿estábamos suficientemente diversificados?
Pronto me di cuenta de que el problema no era solo fiscal ni se resolvía únicamente ahorrando o invirtiendo mejor. Al empezar a leer y formarme sobre gestión patrimonial descubrí un mundo apasionante, pero también lleno de matices. La gestión patrimonial obliga a considerar, entre otros aspectos, los objetivos económicos y personales de la familia, los impuestos, la planificación sucesoria, las deudas, las inversiones y la relación con bancos, asesores financieros, fiscalistas, abogados y gestores de patrimonio.
No voy a desarrollar ahora todos estos temas. En futuros artículos iré explicando mi experiencia con ellos y compartiendo los aprendizajes que vaya obteniendo.
¿Qué entiendo por una Micro Family Office?
Una MicroFO no dispone de los recursos ni afronta exactamente la misma complejidad que un gran Family Office asociado a patrimonios de decenas de millones de euros. Sin embargo, muchas de las preguntas que debe resolver se parecen mucho y, en algunos casos, son las mismas. Una MicroFO quizá no pueda justificar una estructura propia con empleados y especialistas internos, pero sí puede organizarse para gestionar su patrimonio de forma consciente, estructurada y con visión de largo plazo, apoyándose en buenos profesionales cuando los necesite.
Hay, además, una característica que para mí define especialmente a una MicroFO: su gestión permanece dentro de la propia familia. Es uno o varios de sus miembros quien dirige el patrimonio, establece los objetivos y mantiene una visión global del conjunto. Eso no significa hacerlo todo uno mismo. Precisamente una de las claves consiste en saber apoyarse en buenos profesionales cuando sea necesario. Los asesores aportan conocimiento y experiencia, pero la dirección y las decisiones últimas permanecen en la familia.
A diferencia de una Single Family Office, que normalmente cuenta con una estructura profesional dedicada a una sola familia, o de una Multi Family Office, que presta servicios profesionales a varias familias, la MicroFO que propongo es una estructura mucho más ligera y personal: es la propia familia quien dirige su patrimonio y coordina a los distintos especialistas externos que necesita.
Empresa familiar y patrimonio familiar: dos ámbitos distintos
También conviene separar la gestión de la empresa familiar de la gestión del patrimonio familiar. Son dos ámbitos distintos, aunque en muchas MicroFO estén estrechamente relacionados e incluso sean gestionados por las mismas personas. La empresa exige decisiones empresariales y de mercado; el patrimonio familiar, en cambio, requiere una visión más amplia y de largo plazo, en la que pueden participar miembros de la familia que no intervienen en el día a día de la empresa. Mezclar ambos ámbitos sin distinguirlos puede acabar generando problemas.
Pensar a largo plazo y con una visión global
La visión de largo plazo es fundamental. El objetivo principal debería ser conservar, ordenar y hacer crecer el patrimonio para que las futuras generaciones puedan beneficiarse de él. Pero no debemos olvidar algo igual de importante: también tenemos derecho a disfrutarlo nosotros. Hay que encontrar un equilibrio entre disfrute y conservación, sin caer ni en el despilfarro ni en la obsesión por ahorrar y dejarlo todo perfecto para el futuro. Además, las siguientes generaciones deberían conocer el patrimonio y comprender, al menos, sus principios básicos de gestión. Si no desean gestionarlo directamente —algo perfectamente respetable—, deberían contar con los conocimientos suficientes para supervisar a quienes lo hagan por ellas.
Otro aspecto importante es cómo invertir el dinero de la familia. Es una cuestión relevante, pero no lo es todo. La inversión financiera debe formar parte de una visión de conjunto de toda la gestión patrimonial: una visión global u holística.
Podemos gestionar muy bien una cartera financiera y, sin embargo, tener una mala planificación sucesoria. Podemos poseer buenos inmuebles que generen rentas atractivas, pero asumir un riesgo excesivo si casi todo el patrimonio está concentrado en el sector inmobiliario. O podemos tener una excelente empresa familiar y no haber preparado adecuadamente su continuidad o las relaciones entre la siguiente generación. La diversificación, la planificación y la organización familiar importan tanto como la rentabilidad.
En definitiva, a mi modo de ver, no todo es rentabilidad. Una buena gestión patrimonial debe contemplar el conjunto: inversiones, diversificación, liquidez, deuda, fiscalidad, seguridad jurídica, sucesión y relaciones familiares. Y, si es necesario pedir ayuda a terceros, hay que hacerlo. Es imposible saber de todo y por eso es importante rodearse de buenos profesionales, procurando siempre que sus intereses estén alineados con los de la familia.
El patrimonio al servicio de la familia
Después de lo que he vivido y de hablar con amigos que se encuentran en situaciones familiares parecidas, he llegado a algunas conclusiones que intento aplicar en mi caso particular.
Hay que disfrutar del patrimonio, lo que no significa derrocharlo. También debemos intentar mantener unida a la familia, transmitir valores y ayudar a las siguientes generaciones a conocer el patrimonio. Si no desean gestionarlo —no se puede obligar—, al menos deberían contar con los conocimientos y las herramientas necesarias para supervisar su conservación. Debemos conocer qué desea cada miembro de la familia y respetar sus ideas y ambiciones. No debemos obsesionarnos únicamente con crecer: hay que hacerlo con orden, disciplina y pensando en el largo plazo. Y, sobre todo, hay que saber pedir ayuda y rodearse de buenos profesionales cuando sea necesario. Son muchos temas, lo sé, pero todos forman parte, de una manera u otra, de esa visión global que quiero explorar en este blog.
Si tuviera que resumir este artículo en una sola idea y unirla a la cita de Marco Aurelio, sería esta:
El patrimonio está al servicio de la familia y no la familia al servicio del patrimonio.
No pretendo explicar cómo hacerse rico. No es el objetivo de este blog. Pretendo reflexionar, desde mi experiencia y sin recetas universales, sobre cómo cuidar mejor aquello que una familia ya ha construido.
La falta de planificación, la dejadez o la tentación de pensar que podemos hacerlo todo solos pueden conducir a errores de gestión patrimonial que, con tiempo y asesoramiento, quizá podrían haberse evitado.
El propósito de este blog
Probablemente existen muchas más familias que funcionan de facto como una Micro Family Office de las que somos conscientes: familias con un patrimonio construido con esfuerzo que un día descubren que conservarlo, diversificarlo, protegerlo y transmitirlo exige planificación.
Este blog nace para compartir ese camino. Si alguna de esas familias encuentra aquí una idea útil que le ayude a tomar mejores decisiones, habrá cumplido su objetivo.
El contenido de MicroFO es informativo y refleja una experiencia personal. No constituye una recomendación individual de inversión ni asesoramiento fiscal o jurídico.
